sintítulo

 

Al colocar una imagen al costado de otra, se crea una situación instantánea: la comparación. Este sencillo movimiento que actúa como una nueva ordenación, puede alterar parcial o gravemente los significados. Lo mismo sucede con la imagen y la palabra. Con el movimiento: el cine mudo – imagen texto; o el cine hablado – imagen sonido.

En este caso la propuesta que planteo es alterar mi mirada propia, con la que estamos acostumbrados a ver y comunicar, y proponer un cambio a partir de dos imágenes en principio desconexas.

A la izquierda las imágenes son pinturas siguiendo el formato de la fotografía cuadrada.
A la derecha las fotografías están realizadas con una rolleiflex, pero en este caso están expuestas los fallos y los errores producidos por la propia cámara. Comienzo o final de la película y en el (mal) proceso de revelado.

En ambos procesos, pintura y fotografía, el tiempo es el elemento fundamental en la captura de la imagen. Y en ambos, no se sabe el resultado o el camino a seguir hasta su desarrollo final. La revelación, o el secado final de la pintura, la que no me permite continuar.

La forma de capturar las imágenes es en busca de algún accidente. De todas ellas, quedan el recuerdo de los fallos, también en aquello que pudo haber sido. Ellas suman muchas piezas de las que en un principio descartamos pero que ahora, juntándolas, intento darles otra oportunidad.

Pero como dije al principio, también esto puede ser sólo una mala interpretación, una falsedad, un verdadero equívoco.

«…las superficies de la arena y el agua, la tierra firme y el mar, y el cielo y la tierra no podían separarse ya. Todas las formas y colores se disolvían en una neblina gris perla; no había contrastes ni graduaciones, sólo transiciones fluidas, con pulsaciones de luz, un único desdibujamiento del que sólo brotaban aún los fenómenos más fugitivos y, curiosamente, de eso me acuerdo muy bien, fue precisamente el carácter fugitivo de esos fenómenos lo que me dio entonces una especie de sensación de eternidad.»

Austerlitz – Sebald