Art & Gavarres

Festival Internacional de Land Art – 2021
Habitar el viento

Una capilla, una casa, una ermita, una cabaña, un refugio, un fuerte o una barraca. Una estructura precaria de cañas huésped de la naturaleza. El viento la posee, la inunda, la invade, se apropia de ella. Y ella es viento, y lluvia y camino. No tiene propiedad y todo lo que posee es aquello a lo que pertenece. Su pertenencia está en lo otro. En el viento, en la lluvia y en el camino. Solo puede ser su lugar el estar en camino.

*El viento es un sinónimo de peregrinación y de la fugacidad de las cosas. Caminar con el viento sería una forma singular de habitar. «Paisaje» en el Lejano Oriente significa aspecto del viento. Así el paisaje pierde lo fijo (inherente a la tierra) y recibe el carácter de algo que fluye o se derrama.
*extraído a partir de un texto de Byung-Chun Han

La instalación Habitar el viento no permanece anclada a la tierra, realiza una peregrinación hacia la Montaña de la O. Su estructura discurre como el viento, se mezcla con el paisaje cambiante hasta casi desaparecer en ella. Haciendo apenas perceptible su presencia sigue la línea ondulante del muro de piedra de la mina de agua, camino de las cruces, entre hileras de olivos, brotes y cepas, hinojos e higueras.

Instalación efímera construida con 200 cañas de río
330 x 200 x 330 (h) cm

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